Mantente callado, mira hacia
adentro y disfruta el poder sanador del silencio. Deja ir tus apegos y
pesares. Tu núcleo interno y tu corazón de sabiduría se mantienen intocados
a pesar de los insultos o las alabanzas. Así que ten fe en tu corazón y confía en ti.
Siéntate libre de preocupaciones y miedos. Pon tu más sincero, tu
verdadero corazón en tu meditación. Pon atención y concéntrate en tu
respiración. Deja que la paz y la felicidad prevalezcan y te inunden. Recuerda
que tu propia vida está íntimamente conectada con toda la vida.
Que todos los seres se beneficien de tu presencia como la encarnación de la paz
y la felicidad.
Venerable Samu Sunim
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